| Miro por la ventana y veo un mundo que no me
gusta, un mundo en que los intereses son mayores a los sentimientos de las
personas, un mundo en el que el dinero lo es todo. Voy caminando por la calle y
mire donde mire todo es incomprensión, miro a mi derecha, y veo ancianos que son
objetos de miradas de desprecio, miro a mi izquierda, y veo mendigos pidiendo
limosna para comer, miro hacia delante, y veo como la nada avanza, y no me gusta
lo que veo, no me gusta, pero no puedo hacer nada para cambiarlo. A la gente ya
le va bien vivir así, la monotonía ha irrumpido en nuestras vidas, y no se puede
cambiar, ya es tarde, ya es demasiado tarde. Tengo que vivir en un mundo que no
gusta, y me tengo que joder, lo único que puedo pedirle a esta vida es alguien
que me comprenda, alguien que me quiera por lo que soy, que no le muevan los
intereses, también le pediría salud, para ser fuerte y poder soportar con todas
las injusticias que tiene que sentir mi triste y cansado corazón, ¿es la
solución pedir clemencia a Dios y pedirle la muerte? No, no lo es, mientras hay
vida hay esperanza, eso es lo que dicen, si mi corazón no me traiciona, lucharé
por lo que crea que valga la pena. Y tu, mi dulce y amada vida, ¿donde estas? Te
he sentido muy cercana, demasiado, y aunque no puedo remediar pensar en ti cada
día te digo adiós y acaso en esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro
de mí. Pero te digo adiós para toda la vida... aunque toda la vida siga pensando
en ti. |