Han pasado ya muchos años desde aquel entonces, no me acuerdo
como empezó todo, pero si como acabó, recuerdo mis ojos llenos de lágrimas, los
cuales no querían cesar, ni yo tampoco. Lo pasé muy mal, pero terminó.
Recuerdo lo que pensé, nunca más, ese sexo extraño no me
convenía, me divertía mucho con mis amigos saliendo de fiesta una noche aquí, y
otra allí. Pasó algún tiempo, aún hoy me doy creces de que hubiera pasado tanto
tiempo, pero no amé a nadie, ni sentí nada, pero como es lógico, ese sentimiento
se reveló de nuevo, sin pensar ni un instante en lo ocurrido.
El desenlace, el mismo, la misma sensación, los mismos ojos, el
mismo pensamiento, es una cosa, que no se puede evitar, es demasiado fuerte para
girarle la cara. Esta vez, lo pensé mejor, y cuando más lo pensaba, más adentro
de la burbuja me encontraba.
Después, dos experiencias negativas más, una de ellas muy fea,
llena de desengaños, de mentiras, de traiciones, de no creer lo que a uno le
dicen, por ser verdaderamente increíble.
Un día, sin ser especial para nada, ni en una hora especial, ni
en un lugar, de momento, especial, sin ninguna razón aparente, estaba en mi
casa, hablando con ella. No se que proceso dentro de mí sintió la necesidad de
conocerla, de saber como era, que sentía, como hablaba, como reía, en fin, ELLA.
Así que nos encontramos ese mismo día, podían haber pasado mil
cosas, mil razones para no poder ser, pero sucedió.
Desde aquel entonces hasta ahora me he estado preguntando si
por fin he encontrado la felicidad, si mi cometido en esta vida se ha terminado,
si por fin la pieza que andaba suelto en mi interior ha encontrado su sitio.
Ha pasado un año y medio desde aquel entonces y todo ha
sucedido con mucha naturalidad, como si la conociese a ella desde hacía años
(realmente la conocía, pero sólo una parte, cuando nos juntábamos pantalla con
pantalla y establecíamos conversaciones, algunas veces, astronómicas).
A menudo pienso que sería de mi ser si ese día no hubiese
llegado, encuentro muchas respuestas, y no encuentro ninguna, pero me trae sin
descuido, no me importa, porque lo más importante es que está, lo está de
verdad, la puedo sentir, tocar, besar, acariciar, amar.
Es un pedazo de mi ser, al cuál adoro. |